que hacía que salieran cosas sin sentido de mi boca, o quizás no tan sin sentido...
esa que se adueñaba de las ganas de abrazarte, y que no conocía límites a la hora de conseguir su propósito. Cierta coincidencia que el propósito fuiste tú.
El tiempo pone las cosas en su sitio, y el tiempo decidió ponernos en los extremos.
Cerca, pero lejos, muy lejos. Realmente dejarte ir fue la mejor decisión que he tomado en toda mi vida, y la más dura. Ya no he vuelto a sentir esa sensación, pero tampoco he vuelto a sentir el dolor de todas tus mentiras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario